El Gran Hermano del Pacifico
Written by Claudio Marenghi y Héctor Makishi*
Orwell, en ese entonces, hacía una denuncia a los regímenes totalitarios que por esos años amenazaba la faz de la Tierra. Hoy, por el contrario, la aparición y la aceptación de este nuevo género “reality show”, y el éxito que ha suscitado, últimamente, “El Gran Hermano del Pacífico” no denuncia, sino que anuncia la creación de nuevos valores que inserta al hombre como elemento de espectáculo (por lo tanto de comercialización) y a la vida como un juego en donde todo está permitido.
Ahora bien, que argumentos psicológicos sostengan que el éxito de estos programas se deba a una suerte de patología vouyerista en la sociedad, no explica por qué niños en España a la pregunta de todos los tiempos “¿qué quieres ser cuándo seas grande?”, respondan mayoritariamente: “ser un concursante de un reality para tener fama y dinero rápidamente.”1
Analizar esta respuesta podría exigirnos un análisis exhaustivo de la sociedad en general. Puesto que en tanta ocasiones se ha hablado del efecto especular de la TV , es decir, la TV como espejo de la realidad. Sin embargo, hoy, quisiéramos centrar nuestro análisis en las consideraciones éticas que demanda a un productor o a un canal de TV a emitir un programa como es “El Gran Hermano del Pacífico”.
*Claudio Marenghi y Héctor Makishi son profesores de Filosofía por Pontificia Universidad Católica Argentina. Actualmente, Héctor Makishi radica en la ciudad de Guayaquil. ( hmakishim@yahoo.com.arThis e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it ) 1. Cfr. Diario El Universo (Ecuador). Sección F “En escena”, pg. 2. Articulo: “La carne nueva para los “reality shows” por César Ricaurte. Domingo, 02 de octubre de 2005.