El teatro en sus orígenes con la Orestiada

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Por Beatriz Palacio

La única trilogía que se conserva del teatro griego antiguo es la Orestiada, una obra cuyo tema general es difícil encerrar en pocas palabras. Toda ella posee la grandiosa cualidad de ser un espejo claro del mundo y el pensamiento de la cultura helénica. En el transcurrir del drama de Orestes, con todas sus desdichas y los acontecimientos que van unidos a ella, es posible viajar al siglo V a.C. y ver de cerca los inicios del teatro.

Es importante subrayar la belleza del texto. La orestíada es una muestra clara de la preocupación general de este tipo de teatro por la belleza y expresividad del mensaje. Como es ya conocido, el teatro griego se caracterizó en sus inicios por ser un teatro del “decir”, por ser un teatro que privilegiaba la “palabra”. Esta trilogía de Esquilo es una clara muestra de esta preocupación por el estilo lingüístico y por la locuacidad de los textos. Los acontecimientos “parecen” llevarse a cabo a través de las palabras de los personajes con total realismo. También se destaca en la expresividad del lenguaje la experiencia subjetiva de los personajes, la cual lleva al público a descubrir la repercusión interna y humana que las situaciones tienen en los actores del drama, dando así muestra de las repercusiones más hondas de la tragedia, que se dan en el corazón del hombre.

Esta trilogía se representó en el año 458, con su complemento satírico llamado “Proteo”, del cual nos queda sólo el nombre. Es de gran importancia en su género ya que es el único ejmplar que se conserva de una trilogía y debido además a su carácter monotemático.   

Argumento y conflictos

La Orestíada trata una misma trama general, la cual se desarrolla en tres partes: la primera es Agamemnón, comienza con la descripción del pueblo griego de Argos que espera a su rey Agamemnón, quien ha partido a la guerra para luchar contra los troyanos. El diálogo inicial presenta a Clitemnestra, su esposa, quien aparentemente le esperaba fiel y deseosa del reencuentro. Sin embargo, a medida que se desarrollan los acontecimientos, se evidencia que ante la larga espera, ella le ha traicionado con Egisto. Mientras tanto, se hace explícito el estado de ambos de sus hijos: Orestes, quien se encuentra lejos de su hogar, y Electra, quien ha sido confinada a vivir con su madre en casa. Sin embargo, la trama se torna más compleja cuando el rey llega por fin a la ciudad acompañado de su cortejo por Casandra, una esclava que se le había dado por su triunfo y además cuando el Hado le pide ofrecer a su hija como sacrificio a los dioses. Su esposa le recibe con aparente alegría, pero cuando se encuentra a solas le quita la vida, al igual que lo hará luego con Casandra, todo ello por celos y para vengar la muerte de su hija.

El argumento de la segunda parte llamada Coeforas se basa en la aparición de Orestes, quien se entera desde su destierro de los acontecimientos ocurridos en Argos y siguiendo el consejo de Apolo se dirige a vengar la muerte de su padre. Al llegar se encuentra con Electra mientras visita la tumba de su padre. Luego del encuentro fraterno en el cual ambos comparten los dolores vividos, Orestes diseña un plan para entrar a palacio con el fin de matar a su madre y a Egisto, huyendo luego desesperado por el horror que significaba el matricidio cometido.

La tercera parte se llama Eumenides, drama tiene un doble escenario, uno en Delfos y otro en Atenas, y aquí se desarrolla el desenlace de la tragedia orestiana.

En el primer cuadro aparece Orestes en Delfos pidiendo la protección de Apolo contra las diosas vengadoras de la muerte de la madre, quienes han venido tras sus pasos. Apolo promete ampararlo y, tras ello, huye hacia Atenas a visitar la diosa titular, aún asechado por las diosas vengadoras.

El segundo cuadro es la ciudad de la diosa. Orestes se escuda bajo su protección y pide su fallo. Se da lugar a una discusión entre las vengadoras y a una larga arenga de parte de la diosa, tratando de persuadirlas. Termina la escena con el convencimiento de estas, decidiéndose a reposar en las bajas honduras del Areópago. Orestes queda purificado al perdonarse el asesinato que ha cometido, y pasa de ser un crimen a un acto de cumplimiento del deber.

Personajes principales

Agamemnón es el rey de Argos. Representa al prototipo del guerrero. Es el hombre valeroso que entrega su vida para la defensa de su pueblo y para mantener en alto el valor de los helenos. Es, además de guerrero, un hombre religioso según su cultura y cumplidor de las reglas según son indicadas por los dioses. Es así como da muerte por ejemplo a su hija en obediencia al oráculo.

Agamemnón se dirige a Troya para tomar poder de ella y regresa victorioso a Argos luego de diez años de combate. Sin embargo, a pesar del triunfo, ese mismo día le espera el mayor infortunio, que es el de ser asesinado por su propia esposa. Esta le había sido infiel y además le odiaba por haber cumplido el oráculo y matar por ello a su hija.

Atalaya es la representación del temor y la desesperanza del pueblo ante tantos años de espera. La obra comienza justamente con un monólogo suyo en el que expresa el cansancio y la desazón que como vigilante de Argos sentía por no tener ninguna noticia sobre el rey Agamemnón. Su función como vigía ha perdido sentido, y es por eso que aduce: “Pido a los dioses el fin de estos trabajos. Ha tantos años que en este lecho velo. Sobre el techo de los atridas, largamente solitario, a guisa de perro, ya conozco perfectamente el curso de los astros nocturnos y aquellos que marcan a los mortales el invierno y el estío”. Su desazón y sinsentido se deben también a que ha sido durante todo este tiempo testigo silente de la infidelidad de Clitemnestra y de los últimos acontecimientos en palacio.

Orestes es el personaje principal de la obra. En él se encarna la figura del honor. La muerte de su padre a manos de su madre debe ser vengada porque se juega el honor de quien le engendrara. En él está puesta la esperanza del pueblo y de su hermana, siendo para ella su seguridad y defensor.

En Orestes también se manifiesta el elemento de la conciencia y el dolor del hombre cuando va en contra de su naturaleza. Al vengar la muerte de su madre, pesa sobre él el hecho del matricidio que ha cometido y pareciera ser un peso del que nunca va a liberarse. Esto grafica muy claramente la experiencia del hombre ante la conciencia de sus propios actos.

Sin embargo, al final con la ayuda de los dioses logra comprender que su acto ha sido en defensa de su propia familia y se libera de esta culpa. Para ello tendrá que pasar por las duras pruebas que implican el ser el capricho y al mismo tiempo el protegido de los dioses.

El coro tiene un papel bastante rico en esta obra. En la primera parte de la obra representa a los abuelos de la ciudad como testigos oculares de los últimos acontecimientos ocurridos en Argos. Uno de sus papeles principales es el de narrar la historia. El coro contextualiza y da al espectador de la obra los datos suficientes para conocer los hechos que no aparecen en escena pero que son fundamentales para comprender la trama de la historia. En esta primera parte también, como buena representación de los ancianos, muestra el papel de la conciencia y la sabiduría. Desde el inicio del drama interpela a Clitemnestra y le pide dar razón de su conducta.
En algunas situaciones actúa en el papel de la conciencia personal de alguno de los actores.

Temas

Para los griegos el elemento de la fidelidad y la virtud son fundamentales. Su alma guerrera y combativa se alimentaba de ello, de la conciencia de la integridad ante la misión que los dioses habían indicado a cada uno. Es por ello que cuando se descubre la infidelidad de Clitemnestra no se trata solo de un asunto personal, sino de una deshonra para el pueblo. La fidelidad conyugal es expresión del valor que lo virtuoso tenía para los griegos en el sentido de la integridad y de responder al designio de los dioses.

Por otra parte, la guerra es el principal motor de los helenos. La cultura griega se caracteriza por el espíritu aguerrido y militante de conquista. Se expresa ya desde el inicio en Argos, el prototipo de las ciudades griegas que esperaban con ansia a sus guerreros y con ellos la victoria sobre pueblos extranjeros. En esta obra de Esquilo se ve muy clara esta espera con el símbolo de la antorcha que se esperaba vislumbrar como señal del triunfo y la alegría ante su aparición que se expresa en el grito de Atalaya. “Salve, luz que rompes las tinieblas, que anuncias un luminoso día y el torbellino de cánticos y danzas de júbilo en Argos, al revelarse la feliz victoria!”.

La guerra particular en la cual se desarrolla la obra es la batalla contra los troyanos, la cual tiene lugar según el texto desde diez años atrás, cuando Menelao y Agamemnón, bajo la protección de los dioses, dejaron Argos para enfrentarse a la ciudad de Troya.

Además, para el pueblo griego la religión es de suma importancia. Se les adjudica a los dioses un papel de protección ante los hombres. Por ejemplo son los protectores en las guerras o pueden ser muchas veces lo contrario: fuente de maldición para ellos.

En la tercera parte de la obra: Las Eumenides, se expresa de una forma muy rica cómo es la relación entre los dioses griegos. Uno de los elementos que mejor se desarrolla allí es el del capricho de los dioses para con los hombres y la concepción helena del destino que regía indefectiblemente las opciones humanas.

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