“En el embrión he visto a mis hijas”
El camino alternativo que emprendió, que aparecía como perdedor a juzgar por la presión de algunos medios de comunicación, ha resultado –sin embargo- acertado. Este investigador de la Universidad de Kyoto consiguió “rejuvenecer” células adultas de la piel y convertirlas en células madre embrionarias, pero sin utilizar ni destruir embriones humanos. Mientras tanto, como recuerda Nicoletta Tiliacos en Il Foglio … de la clonación terapéutica (nunca conseguida), del estrago de embriones humanos no ha salido, al día de hoy, ni una sola célula madre al servicio de los enfermos…
Los logros de Yamanaka, y los de James A.Thomson (que llegó a los mismos resultados trabajando en paralelo en la Universidad de Wisconsin), demuestran que la aceptación de un limite en nombre de la dignidad humana no es un obstáculo para el progreso de la ciencia. El problema, comenta Eugenia Roccella en Avvenire (13 diciembre) es que hay gente -particularmente en algunos gobiernos europeos- que prefiere no enterarse.
Artículo publicado en www.laiglesiaenlaprensa.com
