La Música “Trascendente” de Franz Liszt
El arte ha sido y será siempre un medio para acercarnos a lo Trascendente. A esto alude el título de una de las obras más conocidas del compositor Franz List: Estudios Trascendentales. Precisamente en pocos días el pianista peruano Pablo Sabat otorgará un recital en la sala Alcedo del Teatro Segura, ofreciendo un variado programa con obras de este compositor. Algunas de las piezas de su programa serán La Lugubre Gondola, una selección de Años de Peregrinaje del Tercer año “Italia”, y la monumental Sonata en si menor .
Franz Liszt, nace en Hungría en el 1811. Desde los diez años se dejaron traslucir sus prodigiosas cualidades en el instrumento. Contemporáneo con Schumann, Mendelssohn, Wagner, Chopin y Berlioz, es influenciado por estos dos últimos en la formación de su personalidad estética en cuanto a sonoridad, color, y profunda expresión, características que se encuentran presentes en toda su obra. Al mismo tiempo el impacto que la ejecución virtuosa de Paganini en el violín tiene sobre él, lo lleva también a utilizar en el piano pasajes de alta complejidad técnica, que ayudan a transmitir la esencia de su mensaje.
La música de Liszt es prácticamente en su totalidad programática, es decir, que remite al oyente una historia, pintura, personaje, incluso a alguna experiencia. En ella encontramos una densidad y profundidad muy rica que sobrepasa la concepción del puro virtuosismo por el cual es muchas veces más identificada, y que si bien su presencia es innegable, hemos de recordar que es tan sólo un medio del que el compositor se sirve.
Adentrándonos un poco en el programa que el Maestro Sabat ejecutará este próximo viernes, encontramos piezas de Liszt escritas a lo largo de su vida. La última de éstas fue La Lúgubre Góndola I y II. Fue escrita en Venecia a finales de 1882 inspiradas en las góndolas negras que navegaban en procesión funeral.
La segunda parte contiene la Sonata en si menor. Ésta es sin duda una de las obras más representativas del repertorio pianístico de Liszt. “Si Liszt no hubiese escrito nada aparte de su Sonata en si menor, esta gigantesca obra que crece de una sola célula, hubiese bastado para mostrar qué clase de hombre era” fue el comentario que Richard Strauss le hizo a Wilhelm Kempff en 1948. Compuesta entre 1851 y 1853 está estructurada en un sólo movimiento que combina dos formas: la primera es la llamada forma-sonata que comprende la exposición del tema, el desarrollo, la recapitulación y una forma cíclica hecha de varios movimientos. Tres de los motivos principales se encuentran al inicio, los cuales desembocaran en una explosión de grandiosidad que se mantiene por corto tiempo y luego se torna en una melodía casi Chopaniana.
Tras un breve desarrollo, se da paso a una sección bastante solemne, los motivos del inicio se encuentran siempre presentes. La fuga que se inicia en si bemol menor da inicio a la recapitulación que culmina con el motivo inicial. La Sonata no fue muy acogida en los primeros años, siendo reconocida más adelante como la más grande post-Beethoven Sonata.
La música de Franz Liszt plasma la experiencia espiritual que lo remitía a la trascendencia. Él encontraba en el arte una expresión de belleza que crea un puente que acerca al hombre a Dios. Como él mismo escribe en su prefacio a su obra “Los siete Sacramentos” : “Yo pretendí dar expresión al sentimiento por el cual el Cristiano toma parte en la misericordia que lo eleva más allá de la vida terrena y lo hace aspirar a la atmósfera divina del cielo.”
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* Rosa Villar Córdova: Pianista peruana con estudios en el Conservatorio Nacional de Música, Florida International University y el Manhattan School of Music en New York.