El Hipertexto nació en la Iglesia

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Este 9 de Agosto de 2011, en Gallarate, Italia moría a  la edad de 98 años el Padre Roberto Busa, S.J.  Sacerdote desde los 27 años, quien hubiese querido ser misionero para “evangelizar tierras lejanas”.  Sin embargo poco después de su consagración presbiterial recibe la misión de su superior de ir a enseñar a la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, que sin que él mismo lo imaginase daría lugar a uno de los giros más importantes de la historia.

Si hoy en día podemos navegar en Internet, escribir en una netbook, mandar mensajes de textos, y hacer búsquedas a golpe de un click, se lo debemos a él.

Roberto Busa nace en Vicenza, Veneto, Italia un 28 de Noviembre de 1913. Desde muy joven escucha el llamado de Dios por lo que ingresará al Seminario de Belluno, donde compartirá habitación con Albino Luciani, futuro Juan Pablo I.

Una vez instalado en la ciudad de Roma como profesor de un curso libre sobre Santo Tomás de Aquino es que empieza a madurar  una idea de la que él mismo no preeverá los alcances.

En el año 1949 el padre jesuita decide analizar la obra completa de San Tomás de Aquino, nada más y nada menos que nueve millones de palabras.

Él desde un tiempo atrás, había logrado recopilar  diez mil tarjetas hechas a mano (es decir a máquina) sólo para poder llevar el inventario de la preposición “In” que él valoraba como fundamental desde el punto de vista filosófico.

Buscaba sin saberlo una manera de conectar los fragmentos individuales del pensamiento de Santo Tomás para poder compararlos y ponerlos uno frente a otro.

Sabiendo que la computadora surge originalmente para hacer grandes cálculos (la palabra proviene del inglés “to compute” que significa precisamente calcular)  buscará plasmar a través de este aparato, aquella inquietud que él había trabajado manualmente.

Es durante un viaje a Estados Unidos, que el P. Busa pide una entrevista con Thomas Watson, fundador de la IBM. El magnate de las computadoras lo recibe en la ciudad de New York.

Se dice que mientras escuchaba la propuesta del sacerdote mueve la cabeza negativamente diciendo «No es posible indicarle a la máquina que lleve a cabo ese proceso que está pidiendo. Usted pretende ser más americano que nosotros mismos” .

Con cierta desilusión el P. Busa coloca encima del escritorio una propaganda con la frase acuñada por Watson y que era el slogan de la IBM -Think, piensa-  con la frase «Lo difícil lo hacemos inmediatamente, lo imposible toma un poco más de tiempo.”

El presidente de la IBM, le responde «Está bien, Padre. Lo intentaremos. Pero con una condición: prométame que usted no cambiará IBM, acróstico de International Bussiness machines, por International Busa Machines.”

El primer paso del consorcio, fue crear un archivo de 12 millones de tarjetas perforadas que llenaron una fila de armarios de 90 metros que en su totalidad pesaban 500 toneladas. El segundo paso fueron las cintas magnéticas, las cuales no fueron muy fáciles de utilizar: El P. Busa tenía 1,800 que unidas entre ellas alcanzaban 1500 kilómetros. Actualmente se encuentran en un CD-ROM y en los 59 volúmenes del Index Thomisticus. http://www.corpusthomisticum.org/it/index.age

De este desafío entre dos genios nace el hipertexto, aquel conjunto estructurado de información que da lugar a una particular fuente de conocimiento dinámico consultado en una computadora con un simple “click de mouse”.

Con una edad avanzada, el P. Busa ha seguido trabajando hasta hace poco tiempo atrás. Se encontraba promoviendo un nuevo método que permite la traducción automática de una lengua a otra.

En Facebook existe un grupo “Padre Roberto Busa S.J.” donde investigadores y maestros de diversas universidades han dado testimonio de la importancia y difusión de la obra del Jesuita.

Roberto Busa ha sido antes que nada y en todo momento un sacerdote, un hombre de Dios que no se dejó llevar por la falsa oposición entre fe y razón, al contrario supo verlas como fuente indesligable de conocimiento. A la pregunta de cómo se imaginaba el paraíso, responde: “inmenso como el corazón de Dios.”

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